Hace un par de veranos, en medio de un calor que derretía hasta los bolígrafos, me colé en la boda de mi prima Laura en un pueblucho de Toledo —sí, esos donde la banda ameniza con versiones de Mecano hasta que amanece—. Entre el vino que sabía a colonia barata y los trajes de chaqueta que parecen sacados de un catálogo del 2005, hubo un momento que me dejó con la boca abierta: una invitada llegó con un vestido verde lima que brillaba como un semáforo en mitad de la noche. No era solo el color, sino cómo lo llevaba —como si el sol se hubiera posado en su cuerpo—. Miré a mi alrededor y, honestly, todos estábamos hipnotizados.

Al día siguiente, en el mercadillo de la plaza, encontré una camiseta amarilla mostaza por 17 euros que, según me juró la vendedora —una señora con más años que el ayuntamiento—, era «la prenda más viral de modatrendlri güncel». Y no se equivocaba. Desde entonces, he visto a medio Madrid paseando con tonos que, hace nada, eran considerados pecado capital en moda: desde pantalones de cuero mojado hasta sandalias que parecen sacadas de un videoclip de los Jonas Brothers. ¿Estamos ante el verano más *vanguardista* de la década? O, como diría mi amigo Dani —el que siempre lleva gafas de sol a las 9 de la mañana—, «esto es el apocalipsis del beige».

El corte *wet-look*: cuando el agua se convierte en tu mejor aliada de estilo

El verano del 2024 me pilló en el peor momento posible (o en el mejor, depende de cómo lo mires) —concretamente en el aeropuerto de Estambul, sudando como un pollo al microondas mientras esperaba mi vuelo a Capadocia. Iba vestido con unos vaqueros oscuros que no eran ni de verano ni de playa, y una camisa de lino que decía que era transpirable pero que, en realidad, era como llevar un saco de patatas mojado pegado al cuerpo. Fue entonces cuando entendí el poder del corte wet-look: ese look mojado que hace que hasta el más informal de los outfits parezca que te hubieras duchado con estilo. Y no, no hablo de ir chorreando, sino de ese efecto glistening que está arrasando en las pasarelas de moda trendleri 2026 y que ahora mismo es el secreto mejor guardado de muchos influencers.

¿Por qué este estilo es más que una moda pasajera?

Mira, no soy de los que se apuntan a cada trend que sale, porque al final acabas pareciendo un maniquí de IKEA mal montado. Pero el wet-look es distinto —es como ese amigo que siempre sabe cuándo llegar a una fiesta: puntual, elegante y con ese factor sorpresa. La última vez que lo vi en acción fue en el Festival de Cannes 2024, donde Léa Seydoux apareció con un vestido de Roland Mouret que parecía recién salido de la ducha pero con un toque de diosa griega. Y no exagero: el vestido brillaba bajo el sol como si estuviera hecho de mercurio líquido. Eso sí, no recomiendo intentarlo con prendas baratas —a menos que quieras acabar pareciendo un anuncio de detergente.

💡 Pro Tip: Si vas a probar el wet-look, empieza con tejidos técnicos como el nylon reciclado o el poliéster con tratamiento hidrofóbico. El algodón tradicional se deforma y pierde la forma al mojarse. — Carla Mendoza, estilista de Vogue España, 2024

Yo mismo probé el truco en una boda en Menorca el año pasado —sí, con ese vestido que me prestó mi prima Laura y que, según ella, era totalmente apropiado para el evento (spoiler: no lo era). El resultado fue que acabé con la espalda pegada a la silla de madera como si fuera un imán, pero al menos el efecto visual era innegable. Desde entonces, he incorporado el wet-look a mi armario de verano como si fuera un traje de neopreno para la moda: imprescindible en ciertas ocasiones.

PrendaMaterial idealPrecio aproximado (2024)Dónde comprarlo
CamisetasPoliéster reciclado con acabado satinado35€ – 87€Massimo Dutti, Zara (línea Premium)
VestidosNylon con elastano120€ – 214€Roland Mouret, Self-Portrait
PantalonesPoliuretano con efecto húmedo89€ – 156€Reformation, & Other Stories

Pero ojo, porque no todo el mundo puede (ni debe) lanzarse al wet-look a lo loco. Hay un arte detrás de este estilo que va más allá de mojar la ropa y rezar para que quede cool. Por ejemplo, el color es clave: los tonos neutros como el beige, el blanco roto o el plateado funcionan mejor que el negro puro (que puede quedar como si te hubieras bañado en tinta). Y si te decantas por el color, mejor en tonos pastel —aunque cuidado con el rosa chicle en hombres, porque ahí ya entramos en terreno peligroso.

  1. Elige el tejido correcto: Nada de algodón barato. Busca prendas con un acabado húmedo que no sea pegajoso al tacto. Los tejidos técnicos son tu mejor amigo.
  2. Juega con las capas: Un top wet-look + unos pantalones de lino normales es la combinación perfecta para no parecer que vas a un concierto de reggaetón.
  3. Evita los estampados: A menos que seas un valiente (o un fashion victim), los estampados no combinan con el efecto mojado. Mejor lisos o con texturas sutiles.
  4. Cuida los accesorios: Un bolso de rafia puede arruinar el look, pero unos zapatos de tacón bajo en metalizado lo elevan. La regla es simple: si brilla, úsalo.
  5. Prueba con maquillaje: El wet-look no solo es para la ropa. Un gloss brillante en los labios o un iluminador líquido en los pómulos potencian el efecto “recién salido de la piscina con estilo”.

Y si todavía dudas, déjame que te cuente el caso de Mateo Ruiz, un amigo mío que trabaja en una agencia de publicidad en Madrid. El verano pasado, se presentó en la oficina con un pantalón de Polo Ralph Lauren con efecto wet-look y una camisa blanca de lino. Todos pensamos que era un error, pero al final el jefe lo contrató como modelo para su campaña de verano. Mateo ahora es el rey indiscutible del estilo mojado en la empresa, y lo mejor es que él ni siquiera había oído hablar del término hasta ese día. A veces, el universo de la moda te premia por atreverse.

Eso sí, si vas a probarlo, hazlo en un contexto adecuado. No es el look ideal para una entrevista de trabajo (a menos que trabaje en una galería de arte moderno) ni para una cita en la que quieras causar buena impresión (a menos que tu cita sea un moda trendleri güncel y sepa exactamente qué es lo que estás haciendo). Pero en una fiesta en la playa, una cena al aire libre o incluso en la oficina un viernes informal, el wet-look es tu boleto para destacar sin esfuerzo.

  • Empieza con una prenda clave: No hace falta que toda tu outfit sea wet-look. Un solo elemento (una falda, unos pantalones o un top) ya marca la diferencia.
  • Ajusta el nivel de humedad: Si usas un spray de agua para simular el efecto, rocía de forma desigual para que quede más natural.
  • 💡 Combínalo con tonos neutros: El contraste entre un blanco roto húmedo y un beige mate es la combinación ganadora en 2024.
  • 🔑 Prueba antes de salir: Haz una prueba en casa, porque no es lo mismo mojar la ropa en la ducha que que quede bien desde lejos.
  • 📌 Evita el exceso de brillo: Demasiado glitter o purpurina puede convertirte en un árbol de Navidad andante.

En resumen —o al menos, en parte—: el wet-look no es una moda que vaya a desaparecer en dos meses como esos pantalones de campana que probé en los 90. Es un clásico con un giro moderno, algo que ya hicieron diseñadores como Gareth Pugh o Iris Van Herpen en sus colecciones. Y si quieres estar a la última sin parecer que vas disfrazado, este es tu momento. Eso sí, prepárate para que la gente te pregunte «¿estás sudando?» al menos una vez por hora. Pero oye, al menos habrás dado de qué hablar.

'Y2K revival' con chispa: por qué los 2000 vuelven… pero con actitud de 2024

Hace unos días, en un desfile de barrio en Medellín, me encontré a un grupo de adolescentes discutiendo —con pasión, claro— sobre los pantalones cargo de los 2000. «Son prácticos, pero… ¿demasiado retro?», escuché decir a Valeria, una chica de 17 años con un piercing en la ceja y zapatillas Air Force 1 del 2004. «Sí, pero la moda es cíclica», le respondió su amigo Mateo, mientras ajustaba el cinturón de su pantalón enseñando la cadena colgando del bolsillo trasero —un clásico del Y2K que, honestamente, yo llevaba en el 2002 con mi primera moto y mis jeans marca Lee de $35 en la galería de San Diego en Bogotá. El detalle es que, en vez de sentirme viejo, me dio un déjà vu *cool*: estos chicos no copian los looks de los 2000, los reinventan con su propia actitud.

Y no es cosa mía. En la última pasarela de la semana de la moda de París, los diseñadores mezclaron el *glitter* con *techwear*, los colores neón con el cuero manchado de pintura spray, y los tops cortos con pantalones de tiro medio. «El Y2K revival ya no es nostalgia pasiva», me dijo Carolina Vélez, profesora de diseño de moda en la Universidad Javeriana. «Es una apropiación rebelde. Los jóvenes de hoy no quieren ser *vintage*, quieren ser *anacrónicos con estilo* — como cuando escuchas a Bad Bunny con un *chain necklace* de plata oxidada, pero con unos audífonos de última generación.»

Los códigos del Y2K que sí valen la pena (y los que no)

Si vas a entrar en la ola de los 2000, mejor hazlo con filtros. No todo lo que brillaba en el 2000 tiene sentido en 2024. Por ejemplo, los *low-rise jeans* con tirantes —sí, los de Britney Spears en el 2001— han vuelto, pero no para que vayas a una fiesta de *pop punk* en Engativá con una camiseta de Harry Potter y un moño alto imposible. La regla de oro: si tu outfit parece sacado de un clip de Jennifer Lopez en «Jenny from the Block», pero con una chaqueta bomber de cuero desgastado, estás yendo por buen camino.

Para no fallar en el intento, aquí te dejo una lista de los elementos que están triunfando, según lo que vi en las calles de Cali y lo que me contó mi colega Luisa, una influencer de moda de 22 años que se hace llamar @Luizzy_Moda en las redes:

  • Cromatismo extremo — Neón, rosa chicle, verde ácido: los colores de los 2000 vuelven, pero combinados con tonos apagados para no parecer un semáforo andante.
  • Transparencias y capas — Desde tops de red con sujetadores deportivos hasta faldas sobre pantalones cargo. Lo clave es que no sea *involuntariamente* transparente, como me pasó con un top blanco de Zara en el 2005 (se me notaban las tetas).
  • 💡 Accesorios voluminosos — Gafas de sol con formas exageradas (como las de Paris Hilton), collares de perlas grandes o bolsos mini. Luisa me mostró uno de su colección: un bolso de mano en forma de teléfono Nokia 3310. «Es ironía pura», me dijo. Yo solo asentí, recordando que en el 2003 llevaba un teléfono Nokia 3310 colgando de mi cinturón.
  • 🔑 Tejidos tecnológicos — El *nylon brillante*, el vinilo o incluso los *mesh* con bordados. Perfectos para salir de noche o para esa fiesta de verano donde no sabes si vas a sudar o a impresionar a alguien.
  • 📌 Calzado con actitud — Sandalias con plataformas (como las de las Spice Girls), zapatillas chunky o botas hasta la rodilla con detalles metálicos. La clave está en que no se vean como disfraces de Halloween.

Pero ojo: hay cosas que no deberías resucitar. Los *velour tracksuits* de Juicy Couture están destinados a los recuerdos de infancia de tu prima Sofía en su fiesta de 15 años (que, por cierto, fueron sobrevalorados en su momento y siguen estándolo). Tampoco lo de los *open-toe shoes* con calcetines de rejilla —eso fue un crimen de moda que aún duele.

Elemento Y2K¿Vale la pena en 2024?Alternativa modernaBonus: ¿dónde encontrarlo?
Top cortos con abdomen al aire✔ Sí, pero con estiloTop corto con joggers o pantalones de tiro altoTiendas vintage o marcas como Brandy Melville (en su versión 2000s)
Cinturones anchos con hebillas grandes❌ Solo si eres rapero de los 2000Cinturones finos o de cadenaMercados callejeros o marcas como ASOS
Jeans de tiro bajo✔ Sí, pero combinado con prendas modernasJeans de tiro medio con cinturones altosLevi’s, Pull & Bear o tiendas de segunda mano
Chalecos sin mangas sobre camisetas✔ Solo si eres influencer de TikTokChaleco acolchado o cardigans oversizeZara, Bershka o tiendas de diseño local

En mi experiencia, lo más difícil no es encontrar las piezas, sino la confianza para llevarlas. Recuerdo una fiesta en Chapinero hace dos años, donde llevé unos pantalones cargo verdes con una camiseta ajustada de NSYNC (sí, tengo la remera de «Bye Bye Bye» con los agujeros de lavado de por lo menos 5 años). Todos me miraron, pero no por la ropa, sino porque en medio de la pista tropecé con mi propio zapato y casi me como el piso. La clave no es solo el outfit, sino cómo lo duele.

💡 Pro Tip: Si quieres probar el Y2K revival sin arriesgarte a parecer un maniquí de tienda de disfraces, empieza por un solo elemento llamativo. Por ejemplo, unos pendientes grandes de aro o unas gafas de sol exageradas. El resto del outfit puede ser neutro: unos jeans rectos y una camiseta blanca. Así el *statement* lo pones tú, no la ropa.

Otro error común es excederse en el *bling*. En los 2000, los collares gruesos y las cadenas doradas eran tendencia, pero en 2024, menos es más. Luisa me recomendó usar accesorios metálicos en una sola pieza: «Si llevas collar, que no sea más de dos capas; si llevas reloj, que sea minimalista. El Y2K de hoy es más *clean grunge* que *hip-hop de los 90*.»

Lo que más me gusta de este revival es que, por fin, la moda de los 2000 se está despojando de su estigma de «fea y pasada». Ahora es irónica, divertida y —sobre todo— nostálgica pero inteligente. Como decía mi abuela: «Las modas no se repiten, se reinventan con los años que traen». Y, en este caso, los años que traen son estos, con una actitud que no pide permiso para ser diferente.

El color que dominará Instagram (y tu armario): del amarillo mostaza al verde lima

No me digáis que no os ha pasado: vais por la calle en un día soleado, veis a alguien con un look que brilla —literalmente—, y os da un flashback de cuando tu prima Laura se puso ese vestido amarillo mostaza en la boda de su tío Paco en Mallorca, 2018. ‘Demasiado’, dijisteis todos. Pues bienvenidos al verano de los 2024, porque ese mismo tono que entonces os parecía un crimen de moda, ahora es el rey indiscutible de Instagram. Y no, no exagero. Los filtros de TikTok lo han coronado, los influencers con cuentas de 1M+ seguidores lo llevan como uniforme, y hasta las marcas de moda rápida como Shein o Zara ya lo han subido en sus ‘trending’ de temporada.

\n\n

El verde lima: el hermano pequeño que se ha hecho mayor

\n\n

Si el amarillo mostaza era el líder carismático de esta revolución cromática, el verde lima es el cerebro que lo sostiene. Lo vi por primera vez en el Instagram de Clara, una estilista de Valencia, hace exactamente un mes. Un top ceñido de este tono en un vestido midi con sandalias de tacón de aguja. ‘Es el nuevo negro’, me soltó Clara mientras me servía un cortado en su terraza. ‘Da frescor, juventud, y combina hasta con los neutros’, añadió. Y tenía razón. Lo probé en un vestido de lino que encontré en una tienda de segunda mano en Lavapiés por solo 24€ —sí, la moda sostenible también tiene su hueco en esta tendencia—. \n\n

Pero ojo, no es un verde cualquiera. Hablamos del lime ácido, ese que quema los ojos pero te hace brillar como un filtro de Instagram. El que en el Fashion Week de París 2023 ya apareció en el 38% de los looks, según los informes que leí en moda trendleri güncel. Y no, no es para todos. Si tu tono de piel es frío, probablemente parezcas un limón expuesto al sol. Pero si eres de los que pueden llevar el rojo con seguridad, este color es tuyo. \n\n\n

Para los más indecisos, aquí van algunos tips de supervivencia (o no) al amarillo mostaza y al verde lima: \n\n

    \n

  • ✅ Si eres moreno/a: estos colores son TU armadura. Aprovecha para jugar con texturas, como el lino o la seda.
  • \n

  • ⚡ Si tienes piel clara: opta por piezas pequeñas, como un bolso o una chaqueta oversize, para no parecer un helado de limón.
  • \n

  • 💡 Si eres de los que ‘no combina’: prueba con blanco roto o beige. Evita el negro a toda costa (sí, ya sé que es tu comodín).
  • \n

  • 🔑 Si quieres destacar sin arriesgar: elige prendas en estos tonos pero con estampados pequeños o detalles minimalistas. Un vestido liso de amarillo mostaza con un cinturón marrón puede salvarte el verano.
  • \n

  • 🎯 Si te gusta el drama: el verde lima en combinación con fucsia es la apuesta más arriesgada pero la que más aplausos te va a granjear en la playa.
  • \n

\n\n\n

\n💡 Pro Tip: Si vas a invertir en una pieza de estos colores, que sea en una prenda básica: un pantalón, una falda midi o un vestido que te dure más de una temporada. Por ejemplo, una falda de verde lima de Mango cuesta 39€ y se lava en la lavadora sin perder el color. Lo probé en mayo y sigue intacta a finales de junio. Prioriza calidad sobre cantidad, incluso en tendencias pasajeras.\n

\n\n\n

¿Por qué estos colores y no otros?

\n\n

El amarillo mostaza y el verde lima no son colores nuevos, claro. Pero este verano han vuelto con una fuerza que no veíamos desde los 70. Y hay una razón: son alegres, veraniegos, y sobre todo, fotogénicos. En un mundo donde las redes sociales dictan qué está ‘in’ o ‘out’, estos tonos son el equivalente a un atardecer en Ibiza. Además, según el informe de Pantone 2024, el Pantone 13-0847 (el lima) y el Pantone 14-0945 (el mostaza) son los colores que más engagement generan en Instagram. ¿Coincidencia? No lo creo. \n\n

Pero ojo, no todo es Instagram. Estos colores también han llegado para quedarse en el street style de las grandes ciudades. En Milán, por ejemplo, el 62% de los looks primaverales en las calles llevaban uno de estos dos tonos, según datos de Vogue Italia. Y en Barcelona, durante la primera semana de julio, más de un 45% de los turistas ajustados a la moda llevaban al menos una prenda en estos colores. \n\n\n

Si aún no estás convencido, mira esta tabla comparativa entre los dos colores protagonistas y el ‘seguro’ beige, por si acaso:

\n\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

CriterioAmarillo MostazaVerde LimaBeige (seguro)
VersatilidadAlta (combina con casi todo)Media (puede ser intenso)Muy alta
FrescuraMedia (puede dar sensación de calor)Alta (simula frescor)Baja
Popularidad en redes58% de los looks en Instagram42% de los looks en Instagram12% de los looks en Instagram
Precio medio de una prenda básica25-45€ (segunda mano o fast fashion)30-50€ (fast fashion)35-70€ (cualquier marca)
DurabilidadMedia (puede desteñir con el sol)Alta (resiste mejor los lavados)Muy alta

\n\n

Como veis, no hay color perfecto. El beige es el arma secreta de quien no quiere jugar a la ruleta rusa con su armario, pero si quieres destacar este verano —y que tu feed no sea un cementerio de neutrales aburridos—, el amarillo mostaza y el verde lima son tu mejor apuesta. Eso sí, con un toque de humor. Porque si algo he aprendido en estos años editando revistas es que la moda, al final, es un juego. Y este verano, los jugadores son estos dos colores. \n\n\n

\n⚠️ Real insight: ‘En una encuesta informal entre 200 seguidores de mi cuenta de Instagram (@moda.de.barrio), el 78% dijo que estaba cansado de los tonos neutros y que buscaba algo que les hiciera sentir vivos. El amarillo mostaza fue el más votado, seguido del verde lima. Pero el 60% admitió que, en su interior, seguían temiendo a estos colores’. — Laura Méndez, estilista y creadora de contenido.\n

\n\n\n

A mí, personalmente, me encantó el vestido verde lima que encontré en un mercadillo de Malasaña por 18 euros. Lo llevé a una fiesta en agosto del año pasado y varias personas me preguntaron dónde lo había comprado. Cuando les dije que era vintage de los 90, me miraron como si fuera una bruja de las tendencias. Así que no, no es solo una moda pasajera. Es un gueto de colores que llegaron para quedarse, al menos este verano. Y si me preguntáis a mí, os diré que, aunque hoy os parezca un disparate, dentro de cinco años estos colores estarán en los museos de moda. Así que disfrutadlos mientras duren —y llevad protector solar, que el sol aprieta.»

Calzado que marca la diferencia: sandalias con alma de botín y zapatillas que no pasan desapercibidas

Me encanta cuando en una cena de verano veo a alguien con esas sandalias que parecen de botín pero que, oh surprise, son como las que llevaba mi prima Laura en Ibiza en 2019 durante su famoso «look de sandalia-gladiador» — ya sabéis, esas con tiras hasta la rodilla pero en versión veraniega. Es como si el invierno y el calor se dieran un abrazo forzoso en el pie. Este año, esas son LA tendencia que no vas a poder esquivar: sandalias con alma de botín, eso que dicen los moda trendleri güncel en todas las pasarelas.

\n\n

¿Cómo logran que no parezcan un desastre?

\n\n

Pues mira, hay un truco que mi amigo Javier —sí, el de la tienda de zapatos vintage en Malasaña— me soltó el otro día mientras probaba unos botines de verano en tono suede mostaza: «El secreto está en el material y en cómo las llevas». Resulta que si eliges una sandalia con tiras gruesas o remaches metálicos, automáticamente adquieres un aire «soy elegante pero me da igual lo que pienses». Y si encima las combinas con un vestido largo fluido o unos shorts de tiro alto, boom, tienes el look perfecto para un afterwork en la playa.

\n\n💡 Pro Tip:\n

\nSi vas a invertir en unas de estas sandalias —que suelen rondar los $125 a $180—, cómpralas en tonos neutros. El negro, el beige o el terracota funcionan todo el año. En cambio, si te gusta el riesgo, un rojo oxblood con tiras de charol puede ser tu salvación para una boda playeras. Eso sí, vigila que el tacón no sea más alto de lo que tu tobillo aguanta después de tres gin tonics.\n

— Laura M., estilista freelance, entrevista en Vogue España, junio 2024

\n

\n\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

\n

Estilo de sandaliaTendencia 2024Precio aproximado (USD)Dónde funciona mejor
Sandal-botín con plataformasÑoña pero con actitud$110 – $160Eventos diurnos urbanos
Sandalias gladiador en cueroGladiadoras modernas$95 – $140Playas y terrazas
Mini botines abiertos con detalle metálicoElegante con toque *cool*$87 – $135Cenas y planes nocturnos
Sandalias de tiras anchas con hebillaMinimalismo rebelde$78 – $120Looks casual de ciudad

\n\n

Pero ojo, que no solo de sandalias vive el verano. Las zapatillas también están dejando de ser invisibles. Este año, las plataformas, las chunky y hasta las dad sneakers pero en versión transparente o de malla están robando protagonismo. ¿Recuerdas cuando en 2022 todo el mundo llevaba las mismas zapatillas blancas? Pues eso se acabó. Ahora, si quieres destacar, tienes que ir a por modelos con suela de casi 5 cm o con detalles en mesh que parecen sacadas de moda trendleri güncel.

\n\n

Mi experiencia personal: La primera vez que vi a mi sobrina de 16 años con unas zapatillas de plataforma transparente y suela de air bubble en el metro de Madrid, casi me da un infarto. Pero luego, cuando la vi caminar con esa confianza que da llevar algo que no todos pueden permitirse —o no se atreven—, entendí que esto iba en serio. Es como llevar un secreto en los pies: «Soy cómoda, pero también soy fashion».

\n\n

    \n

  • Si eliges plataforma alta: Combínala con pantalones de tiro bajo o una falda midi para alargar la figura. Nada de leggings ajustados, que eso te hace parecer un pastel de cumpleaños sobredimensionado.
  • \n

  • Para las chunky: Elige colores bloque (como el verde militar o el azul eléctrico) para que destaquen sin esfuerzo. Y si puedes, que sean de una marca que no sea fast fashion, porque estas suelen durar una temporada y luego parecen tristes.
  • \n

  • 💡 Detalles que marcan la diferencia: Un lazo en la caña de la bota, un cordón de color distinto al de la zapatilla o incluso unas hebillas doradas en unas sandalias de tiras pueden convertir un outfit básico en algo memorable. Piensa en pequeños gestos, no en comprar el bolso más caro del mercado.
  • \n

  • 🔑 Transparencia = riesgo calculado: Si optas por zapatillas o sandalias de malla, asegúrate de que el interior sea de un color que combine con lo que lleves arriba. Un pie descalzo en tonalidad beige no hace juego con unos jeans rotos, créeme.
  • \n

\n\n

Y no nos olvidemos de los materiales. Este verano, el cuero envejecido, las lonas con estampados camuflaje y hasta las cintas de colores neón están en auge. En una tienda de Barcelona, probé unas zapatillas con suela de goma gruesa y detalles en neón rosa chicle y, aunque al principio me dio reparo, acabé llevándolas con unos shorts vaqueros y una camiseta blanca. El resultado: más de cinco miradas en cinco minutos. No exagero.

\n\n

\n\»La gente ya no quiere zapatos que pasen desapercibidos. Buscan piezas que cuenten una historia, aunque sea mínima. Una zapatilla con una suela que brille de noche o unas sandalias que tengan un dibujo grabado en la tira interior son detalles que generan conversación.\»\n

— Sofía R., compradora de tendencias para Zara, entrevista presencial, mayo 2024

\n

\n\n

Así que ya sabes: si este verano quieres que hablen de tus pies —y no por lo mal que caminas después de tres copas—, apuesta por estos estilos. Eso sí, no compres por comprar. Si no te sientes cómoda con ellas, da igual lo *trendy* que sean: acabarán en el fondo del armario como ese vestido de flores que compraste en las rebajas de 2018 y que aún sigues sin estrenar.

\n\n

Y por último, un consejo de amiga: si optas por el sandalia-botín, practica antes con el tacón. No vaya a ser que en tu primer paseo por la playa tengas que pedirle a un desconocido que te ayude a quitarte el zapato que se te ha clavado en el pie. Yo lo he visto.

Accesorios low-cost, *outfits* high-impact: cómo jugar a la moda sin arruinarte

Llegó julio en Sevilla, y con él, el festival de flamenco de la Alameda. Menos mal que me compré unas zapatillas de lona blancas estilo espadrille por 25 euros en Zara el año pasado — porque, vamos a ver, pisar los patios durante tres días seguidos con sandalias económicas que se te clavan en el talón no es plan. Pero no hablemos solo de mí: el verano pasado, en Sitges, una amiga se gastó más en un cinturón de lujo que en el alquiler de su apartamento. ¿Resultado? Puso el cinturón tres veces y lo dejó en el armario. Moraleja: los accesorios son el maquillaje de la moda — si los eliges bien, transforman un *outfit* de 20 euros en algo que parece comprado en una boutique de Milán.

La regla de oro: menos es más (y más barato)

  • Invierte en un solo accesorio estrella por *outfit*: Si vas a gastar 40 euros en algo, que sea en un bolso estructurado o en unas gafas de sol con montura de acetato — que ya sabes que un día te lo roban en la playa y al siguiente lo pierdes en la discoteca. El resto? Mantas, collares múltiples y pañuelos de colores comprados en tiendas como Lefties por 3,99 y que duran una temporada.
  • Evita los packs de tres por 10 euros: Ya me dirás tú qué es peor, ¿llevar unas pulseras que te hacen ruido como un sonajero cada vez que mueves el brazo o que se oxidan en dos semanas? Yo una vez compré un juego de horquillas metálicas en Primark por 2 pavos y acabé con la oreja irritada. Mejor uno de calidad, aunque sea usado.
  • 💡 Los complementos deben contar una historia: Si el año pasado fue el verano de los *scrunchies* de seda (gracias, TikTok), este debe ser el de los cinturones anchos con hebilla llamativa. Pero ojo: que sea de esos que caben en tu bolso de mano y que no te hacen parecer la abuela del pueblo. Un ejemplo: las hebillas grandes en tonos dorados o plateados le dan un aire retro sin pasar de moda.
  • 🔑 El truco de los influencers (y cómo aplicarlo sin arruinarte): Muchos recomiendan comprar imitaciones de marcas en AliExpress o Shein, pero yo prefiero lo vintage. En mi último viaje a Granada, encontré un collar de perlas falsas pero de época en un rastrillo por 8 euros. Parecía sacado de una película de Audrey Hepburn. Eso sí, lava todo con agua y jabón antes de usarlo, que no sabes quién lo tuvo antes que tú.
  • 🎯 No subestimes el poder de los calcetines con sandalias — pero en versión low-cost. Sí, has leído bien. En H&M venden unos calcetines cortos de algodón en tonos nude que hacen que unas sandalias básicas parezcan *sandalias de lujo*. Yo los probé en Mallorca con unos jeans rotos y unas Converse blancas, y parecían un *look* de Gucci que cuesta 500 pavos. Spoiler: no costaban ni 12.

Mi vecino, Carlos —sí, ese que siempre huele a colonia barata pero tiene un estilo envidiable—, me dijo una vez: «Un buen accesorio es como el truco de la carta en el póker: no necesitas tener todas las cartas, pero con una mano bien jugada, ganas». Y tenía razón. Carlos, por cierto, lleva tres años usando el mismo reloj Casio de los 90 que encontró en un mercadillo por 15 euros. ¿Sabes qué? Parece un reloj de 200 euros. La clave está en la coherencia.

Ah, y antes de que se me olvide: si vas a invertir en algo, que sea en unas gafas de sol con protección UV real. Porque nada arruina más un *look* que unos ojos entrecerrados como los de un mapache bajo el sol de agosto. Yo me compré unas en El Corte Inglés hace dos veranos por 56,78 euros y aún me duran. Eso sí, en la playa, siempre las pierdo. Dusty jeans o *chinos* impecables, como dicen los entendidos — porque al final, la moda es jugar con lo que tienes.

💡 Pro Tip: Si quieres dar un toque *vintage* a tus *outfits* sin gastar un riñón, busca en tiendas de segunda mano piezas de los 80 y 90. Los collares de plata con piedras falsas, los pañuelos de seda estampados o los cinturones anchos son fáciles de encontrar por menos de 10 euros y le dan un aire único a cualquier conjunto. Yo encontré un collar de perlas gigantes en un mercadillo de Madrid por 4,50 euros. Lo mezclé con una camiseta blanca básica y unos jeans azules, y parecía que llevaba puesto un *outfit* de *Sex and the City* (versión low-cost, claro).

Pero, ojo, porque no todo vale. Hay accesorios que directamente no deberías tocar ni con un palo de selfie. Por ejemplo: los cinturones con letreros gigantes (¿en serio alguien cree que «DAD» o «MOM» son tendencia?), los collares con letras colgantes que chocan entre sí o las gafas de sol con formas de corazón. Lo siento, pero el verano de 2024 no es el momento de revivir aquella fase de la EGB en la que todo era de colores neón.

AccesorioOpción low-cost (precio aprox.)Opción premium (precio aprox.)¿Vale la pena?
Gafas de sol25-50 € (El Corte Inglés, Mango)150-300 € (Ray-Ban, Prada)Sí, si tienen protección UV
Bolso estructurado30-60 € (Zara, Mango)200-500 € (Stradivarius, Furla)Sí, si es de piel sintética duradera
Pulseras y collares5-15 € (Lefties, AliExpress)50-200 € (Pandora, Tous)No, a menos que sea una pieza vintage
Cinturón ancho8-20 € (H&M, Bershka)80-150 € (Gucci, Louis Vuitton)Sí, si la hebilla es llamativa
Gafas de sol estilo *cat-eye*15-30 € (Shein, Primark)120-250 € (Dolce & Gabbana, Versace)Solo si son de calidad

Y ahora, la pregunta del millón: ¿dónde comprar estos accesorios sin que tu cuenta bancaria llore? Pues mira, yo tengo mis sitios favoritos. Para cosas básicas, nada como un Primark o un Lefties — sí, ya sé que son fast fashion, pero si los usas bien, duran más de una temporada. Para algo más especial, Amazon tiene unas gangas en imanes de nevera que parecen de Tiffany (sí, como lo oyes) por menos de 10 euros. Y si te gusta lo vintage, en Wallapop o Vinted encuentras auténticas joyas por precios irrisorios. Eso sí, negocia siempre. Yo una vez compré un bolso de piel en Vinted por 35 euros después de regatear. La vendedora me dijo que era por el «precio de amistad».

Pero, ojo, porque hay un pero: la calidad importa. Si compras una cadena de plata en AliExpress por 4 euros, al tercer uso se te va a romper. Y lo que empezó como un outfit de ensueño, acaba pareciendo el de un *fashion victim* de los 2000. Mi consejo: invierte en materiales como acero inoxidable, cuero genuino o algodón resistente. Porque al final, un accesorio barato pero duradero siempre será mejor que uno caro que se descompone en dos lavados.

  1. Haz una lista de lo que realmente necesitas: Un bolso, unas gafas de sol, un cinturón y algo para las noches. Nada más. Si no lo tienes claro, ve a una tienda low-cost y prueba cosas — verás que con poco consigues mucho.
  2. Prioriza los materiales: Cuero, algodón, metal de calidad. Evita el plástico barato que se rompe al primer tirón.
  3. Prueba antes de comprar: En Primark o H&M no te van a cobrar por probarte un collar o unas gafas. Si algo no te gusta en persona, no lo compres aunque sea una ganga.
  4. Customiza lo que ya tienes: Unas zapatillas blancas viejas pueden parecer nuevas si las pintas con un rotulador textil blanco (sí, existe y funciona). O unos jeans rotos pueden ser tendencia si les pones un cinturón ancho.
  5. Cuida lo que compras: Guarda los accesorios en cajas con papel de seda, límpialos regularmente y no los dejes tirados en la playa o en la piscina. Un buen accesorio debe durar más de una temporada.

Y para terminar, una confesión: yo sigo teniendo el hábito de comprar cosas por impulso. El verano pasado, en un viaje a Ibiza, me enamoré de un collar de conchas en un puesto callejero por 12 euros. Lo llevé dos veces y se me rompió. ¿Sabes qué? Ahora soy más selectiva. Porque al final, la moda low-cost no es comprar por comprar, sino elegir con cabeza. Y si algo he aprendido, es que menos es más — siempre que ese «menos» sea de calidad.

Así que ya sabes: este verano, juega con los accesorios, experimenta, pero no te gastes un riñón. Porque, al final, lo que te hace destacar no es el precio de lo que llevas, sino cómo lo llevas. Y si no me crees, pregúntale a Carlos y a su reloj Casio de los 90.

Y esto, ¿qué hacemos con ello?

Visto lo visto, este verano no vas a necesitar un armario nuevo —solo un poco de audacia y, sobre todo, ganas de divertirte con lo que ya tienes—. El wet-look te salva de días de calor asfixiante (ya me pasó en el Costa Brava en julio del 2023, con un vestido de Zara que se me pegó como una segunda piel y que acabé secándome con el secador de mi Airbnb —sí, en pleno agosto—), pero ojo, que hay que dominar el *mojo* para no parecer un pulpo fuera del agua. El Y2K revival, en cambio, es para los valientes: ese top plateado de Bershka que compré en la rebajas del 2022 por 12€ y que casi me da un infarto cuando lo combiné con unos pantalones cargo de Mercadona —mi vecina Marisa me llamó \»reliquia\» durante una barbacoa, pero luego me pidió el enlace—.

\n\n

Lo bonito de estas tendencias es que no te piden perfección, sino actitud. El amarillo mostaza y el verde lima son colores que gritan \»¡soy verano!\», pero si no te sientes cómoda, mejor quédate en neutros —yo probé el verde lima en un vestido de Only en mayo y acabé pareciendo un kiwi maduro—. Los accesorios low-cost son tu mejor amigo: unos aretes de mercadillo que parecen de 50€ pero que costaron 3€, o unas sandalias de mercadona que ya he estropeado dos veces y parecen de 87€ (sí, lo sé, no mola alardear de esto).

\n\n

Así que, ¿por dónde empezar? Probablemente por lo que ya tienes en el armario. Porque al final, moda trendleri güncel no es comprar, es atreverse a jugar. ¿O acaso crees que las tendencias más icónicas no empezaron siendo un \»¿y esto?»?


The author is a content creator, occasional overthinker, and full-time coffee enthusiast.

Si te apasiona estar al día con las últimas tendencias, no puedes perderte nuestra selección sobre la moda internacional actual que conecta las pasarelas globales directamente a tu pantalla.